Yo no sé nada de libros
ni de metáforas
tampoco de versos.
No sé de nubes
ni de estrellas
tampoco de estaciones.
Yo no sé de trenes
ni de puertos
tampoco de terminales.
Yo no sé de dioses
ni de ángeles
tampoco de paraísos.
Yo sé que he sido eterno
que he amado
sin fin ni principio.