MIGUEL CARLOS VILLAR

El colibrí ausente

El colibrí ausente

 

 

El poeta,
con párpados de cal,
sumido en la selva de sus éxtasis,
aguarda el beso sigiloso
del colibrí de sus inspiraciones.

 

Cuenta los destellos que caen
de hojas plateadas
sobre árboles de pedernal.

 

Una brisa impalpable esquiva la maleza
y compone sinfonías átonas
con instrumentos invisibles;
el aire vela el instante
como un tul tejido de olvidos.

 

Desilusionado,
el poeta abandona la escena
sin el beso esperado.

 

Hoy, la poesía
no se sienta a la mesa.