Para quienes han sentido que el amor, en su forma más verdadera, es un instinto que no pide permiso: un abismo que se atraviesa sin ceremonia, un fuego que quita la ropa como ofrenda involuntaria, un temblor que construye lo nuevo desde los escombros de lo viejo. Para quienes saben que a veces, rendirse no es una derrota, sino la única manera de volver a sentirse vivos. Que estos versos recuerden que el mayor ritual es aquel que no se planifica: es el que nace del impulso, del silencio que habla con la piel, y de la furia compartida que deja el alma rota… pero más viva que nunca.
Para ti, mi Pantera Negra.