__MANOS__
Mis manos te aprendieron
como aprende el agua al vaso:
despacio,
sin romper la forma.
Te toqué como se toca
una canción dormida,
probando el tono justo
para no despertar el miedo.
Cada latir fue un acorde,
cada pausa, respiración.
Y tu cuerpo, sin palabras
me enseñó
dónde empieza la voz.