Tengo la libertad de decidir
si lucho o si vivo
peleando por mis ideales.
Siendo como soy
testaferro de mi misma
puedo cumplir mis objetivos
a cabalidad de pluma,
flor de fango
y una utopía quimérica
por conquistar a quemarropa
en mitad de mi vuelo
mis alas nácar-perla
de mariposa y de luciérnaga
cintilan con brillo lucífago,
el Notos me envuelve otra vez
con su capa transparente
y mi rostro tornasolado
me subroga de nuevo
impenitente.
No volverán a mi
los gritos de un pasado doloroso
sola estoy de frente al futuro
luminoso que me aguarda,
cobraré esta deuda de sangre
no con más sangre ni muerte
sino con el camino dorado
del éxito y la felicidad
que me tornan invulnerable.
Yo soy Dorothy
prometo que nunca abandonaré
ni a Oz ni a mis amigos:
mi león nada cobarde,
mi cortejo el hombre de hojalata
de corazón palpitante
y mi gran amigo el espantapájaros
con mucho más cerebro
a diferencia de otros
mal llamados intelectuales.
No he de volver a Kansas
ya no hay nada allí para mí,
pienso que intentaron decírmelo
mis amados tíos Emma y Henry,
no les alcanzo el tiempo
la enfermedad y la vejez
me los quitaron prematuramente,
esos viejos siempre me amaron
fui para ellos la niñita que no tuvieron,
según me lo confesó el profesor Maravilla
una vez bajo el concurso del whisky
yo fui lo único bueno que hizo
la rebelde de mi madre en los escasos
años de vida que andurrió sobre el mundo.
De mi padre nadie sabe nada,
quien sabe si no fue el propio Oz
y le da pena confesarlo.
Pero con mi confidente
la malvada bruja del Oeste
debo cumplir el pacto:
castigaré a los verdaderos
asesinos de su hermana
y le obsequiaré estos hermosos
zapatos de rubí
que uso mágicamente
y que tanto le gustan.
OLLIN
10/02/2026