El Corbán

PORQUE EXISTES

No quiero levantarme, el día no me convoca,

el cuerpo se demora, la esperanza es poca,

todo en mí se repliega, todo es duda y se equivoca,

pero estás en mi vida y la voluntad me toca.

 

No lucho por el mundo ni por gloria ni aplauso,

no creo en las promesas que el tiempo deja en falso,

yo arrastro mis derrotas con un pudor escueto y manso,

pero existes, hija mía, y por ti rompo el cansancio.

 

Siento orgullo de mirarte sin decirlo demasiado,

de saber que en tu latido algo mío ha quedado,

eres noble sin esfuerzo, luz sin haberlo buscado,

mi victoria más callada, mi logro más sagrado.

 

Hay días en que la vida me parece innecesaria,

en que todo es un peso, una carga diaria,

pero tu risa ordena mi tristeza solitaria,

y me pongo de pie aunque el alma esté precaria.

 

No me levanto porque quiera ni porque crea en mí,

me levanto porque existes, simplemente por ti,

si no fueras mi razón yo no sabría seguir,

pero eres, hija mía, y eso me obliga a vivir.