Es tu sutil presencia,
como un verano cálido en la madrugada,
bajo una luna envidiosa...
Con tu paz y bonanza,
te me pones generosa derramando ternura,
que me llega con pujanza...
Y tu soplo que me enreda,
en esta noche sin tiempo que tanto nos mola,
que nos intima y nos flipa...
Ay, amor de ahora,
que en esta porfía eres la gran copa de la vida,
un sentimiento que me purifica...