William26🫶

Inventario De Un Amor

INVENTARIO DE UN AMOR 

 

He vuelto a entrar al cuarto que cerramos con candado,

aquel donde el futuro todavía no era usado.

Aún cuelga en el perchero la risa que nos pusimos,

esa tarde de lluvia en la que casi nos perdimos.

Pero el aire está frío y el polvo ha reclamado

el marco exacto y quieto de lo que fue soñado.

Empezó como un goteo, una grieta en la pared,

yo queriendo darte calma y tú muriendo de sed.

Fuimos dejando palabras para el “luego” y el “después”,

sin saber que el orgullo sabe volvernos al revés.

Y un día, sin dar un grito, sin fuego ni tempestad,

nos despertamos extraños en medio de la ciudad.

Duele más el silencio que el ruido de la ruptura,

porque el silencio confirma que se acabó la aventura.

Y ahora me toca entender, con el alma a la mitad,

que querernos tanto no alcanzó para durar.

Y que lo nuestro se muera, pero que nadie lo toque,

que se quede en la orilla antes de que el barco vuelque.

Fuimos un siglo en un año, una luz que se apagó,

el mejor de los cuentos que el tiempo no perdonó.

No me pidas que odie lo que un día fue mi hogar,

aunque hoy sea solo un eco que no puedo abrazar.

Lo nuestro murió de pie, con la frente muy en alto,

aunque yo me quede roto, aquí, bajo el asfalto.

Dicen que el amor que muere se convierte en energía,

pero el mío es un mapa de una triste geografía.

Aquí fue el primer beso, allí la primera herida,

y el rincón exacto donde elegiste la huida.

No hay culpables, mi vida, ni jueces que señalar,

a veces el amor se cansa de tanto pelear.

Y que vengan a decirme que no valió la pena,

que me arranquen del pecho el hierro de esta cadena.

Aunque el final sea invierno, yo no olvido el verano,

ni el calor de tu piel, ni el roce de tu mano.

Prefiero este vacío a nunca haberte conocido,

aunque hoy sea apenas el nombre de un amor que se ha ido.

Y que lo nuestro se muera, pero que nadie lo toque,

que se quede en la orilla antes de que el barco vuelque.

Fuimos un siglo en un año, una luz que se apagó,

el mejor de los cuentos que el tiempo no perdonó.

No me pidas que odie lo que un día fue mi hogar,

aunque hoy sea solo un eco que no puedo abrazar.

Solo tú y yo sabemos

dónde enterramos la historia.

Que el mundo lo llame olvido,

yo lo llamo memoria.