Pudiste herirme, mas no doblegarme; sigo erguida sobre mi esencia invencible.
La dignidad me ampara, como piedra oscura y eterna.
Quebraste promesas, no mi ardiente voz, que atraviesa el silencio con honores.
Yo soy la no rendida, la incorruptible, grabo mi nombre más allá de tu olvido.