En el aire flota su nombre,
vuela como una ligera pluma,
llegando hasta la cumbre,
en mi mente reposa y se esfuma.
Falta grave olvidarlo,
más no así su rostro que en mi mente perdura,
como su cuerpo abrazarlo,
asirlo como mi armadura.
Sus besos vienen volando,
como miradas perdidas,
con mi labios los voy atrapando,
mientras ella yace dormida.
Con la luz matinal,
despierta la belleza de su alma,
yo besos de sus manos las palmas,
aquellas de mi amor eternal.