Pichuco tuvo un hijo,
pero era de un dibujo,
¿y qué importa que así sea
si igual él lo quiso mucho?
Con bandoneón en las manos,
era fana de Piazzolla,
y mostraba de su estola
el tangazo a sus hermanos.
Pobre arrabal, vos cantabas,
y el público se alteraba,
\"cosha golda\" Oaky gritaba
pero alguno te abucheaba.
Pero tan incomprendido,
yo reivindico tu fueye,
pues que ese malaprendido
a tu bandoneón no melle.
Y yo te hago un monumento,
mi Puchito del gran tango,
a prueba de todo lamento
y con cantos del chimango.