N°1
Yolanda, querida esposa
amada mía, ¿Por qué razón,
quedaron mis besos, mi amor
desordenados, entre tus cosas?
¿Quién ocupa el espacio
que mis sentidos ocupaban?
¿quien venció en la batalla?
¿quien ha escrito el prefacio
de esta obra inacabada?
Quedaron las flores ya mustias
opaco el jarrón que las cuidaba
oscuro el salón, como sin ventana
como el sol que se apaga y oculta
la luz de tu mirada.
¿Habrá una luz en lo oscuro
de este camino incierto?,
¿que serán de mis pasos ciegos
que en adelante aventuro?
¿que serán, sin tu aliento?.
En silencio quedo mi aposento
tus pasos sonoro, marcados
y en los espejos del tiempo
tus ojos, dibujados.
M. Temblador