kyo

Del barco solo ceniza

Ya no hay ceño fruncido,
ni lluvia que empape.
Una sonrisa achinada
y la nube que se fue.

Navegando el navío.
Fuertes tormentas,
extrañas calmas,
quemado barco al arribar.

Quizá me veas en la tumba,
mejor pasá de largo.
Pero sin duda será tu arribo
tras una dura travesía.

Solo se odia lo querido,
por ello, mejor quémame.
Y para mí un recuerdo dulce
de atardecer gris ceniza.

Kyo.