Renegaba por mi situación,
pero llegó algo en mi alma
que tenía que tenía que tener,
paciencia, porque la bendición
llega cuando menos la espera.
Llegó la noche tome un descanso
rayando el sol me desperté, alguien
tocó la puerta, salí a ver quién
era como me alegré me saludo
y me dijo arregla tu equipaje que
lo vamos de pesca por un mes,
esa era la orden del capitán lo
bonito fue que ni veinte días
fuliamos llegamos a puerto,
hasta para casa hubo, mi
situación me cambio y agradecido
estoy por esa bendición .