Siempre estás diciendo que estas
ocupada y por eso no puedes venir
a casa, pero tus vecinos decían que
siempre sales por las noches bien
elegante y regresas toda borracha,
hasta te toman de los brazos, que
de tu propio piés no puede pararte.
Me tomé la molestia de esperarte
hasta la madrugada, como me dolió.
Ahora dice que quieres venir, solo te digo:
Sigue tuvida mundana que lo mío es
ahora una vida en calma, llena de felicidad
y a ti siempre te veo toda destartalada,
hasta tus amigos ya no son lo mismo
de lo que presumían de elegancia.