Como un suspiro que me nombra,
con leve brisa presiento
que vive en mi su pensamiento
como un latido en la sombra.
Se oye un melifluo murmullo,
suena a canto celestial,
es su voz angelical
que me atrapa con su orgullo.
Presiento su cercanía
cual deseo subyacente,
un sueño que es recurrente
y que parece armonía.
Un soplo de aire muy fresco
adivino en la distancia,
pues me llega su fragancia
a medida que me ofrezco.
Todo suena a sinfonía
de latidos tan cercanos,
que al llegar tomo sus manos
leyéndole mi poesía.
Classman