Largué las lágrimas a borbotones
poniendo en pausa mi vida presente.
Pensé y rogué al cielo desquererte
pero el llanto ahogó los rincones...
Entonces supe, que en los amores:
El que se entrega más es el que pierde.
Bajé mis armas y tomaste el fuerte
y a la rapiña fueron ilusiones.
En mis ojos caídos, a media asta,
verás el titilar de las estrellas
que poquito a poquito se apaga.
Veo esfumarse todas las quimeras
que juntos nos creímos con el alma,
una a una...van dejando sus estelas.
W.M®