shank

Hasta que me alcance.

La sombra sigue ahí; me observa desde la esquina, como si yo la hubiese llamado.

No me asusta, me drena; la incómoda presencia de mi mente fortalece el vacío que desde hace mucho no se llena. 

¿Qué debo hacer?

¿Dónde está la luz?

Estoy seguro de que estaba encendida...

Ansiedad, como si acariciara mi piel suavemente con su frío tacto. No existe, pero se siente, no está, pero no quiere irse.

Esa mancha oscura que yo mismo proyecté, que no me deja de seguir, devora todo; delirio de persecución, delirio de pre-decisión. Duele, pero la habitación estaría vacía sin ella. 

Sé que estoy maldito, y tendré que soportarla todas las noches hasta que me alcance.