Jhondy Algenys

Sombra de la oscuridad, oscuridad pasada

Me arranqué el nombre a mordidas,

porque nadie vino a llamarme.

Aprendí temprano que existir

es una forma lenta de castigo.

La oscuridad no fue refugio,

fue costumbre,

fue pudrirse despierto,

fue vivir sin esperar nada

y aun así perderlo todo.

Mis sueños no murieron:

se descompusieron conmigo,

olían a fracaso viejo

y a promesas nunca hechas.

Cada día fue un acto de violencia,

respirar sin querer hacerlo,

mirar el mundo moverse

mientras yo me quedaba atrás.

No busqué salida,

porque entendí la verdad:

no todos están hechos para salvarse,

algunos solo resisten

hasta que ya no importa.

Si sigo de pie

no es fuerza,

no es esperanza,

es pura inercia de ruina,

un cuerpo que olvidó

cómo dejar de existir.

Soy la sombra de la oscuridad,

lo que ni siquiera el vacío reclamó,

la prueba viva

de que hay cosas

que no se rompen…

solo se desgastan

hasta no ser nada.