En el rugir del viento me quedé atrapado ayer, creí que no avanzaba debió a la fuerza de ese aire fuerte al atardecer,
Pero apure el paso y con la ayuda de mis músculos salí de ese viento que no me dejaba ir.
Para así poder salir de aquel aprieto, donde creí que me caía debido a la fuerza de ese viento fuerte y su empuje tan fuerte como un huracan.
Luego seguí apurando el paso, me tomé un refresco para tener fuerzas y poder llegar a mi destino, donde de seguro allí ya el viento no corría.
Llegando así a mi cama donde me esperaba mi almohada, una taza de te, y los recuerdos de aquella mujer amada que un dia me hizo feliz.