Con vos no hierve mi sangre,
no me sube el cortisol,
no encuentro una herida grave,
que sanar en mi interior.
No te veo defecto crítico
de torbellino emocional,
ni te siento distante y cínico,
a la hora candente de amar.
El subidón de adrenalina no aparece,
ni es intermitente tu presencia,
es tan calma, abierta, sincera y coherente,
que me invita a habitarla con consciencia.
En vos no hay caos que me secuestre,
ni alarma de supervivencia activada,
no siento el ardor de la entrega urgente
para lograr que de mi lado no te vayas.
Ese vértigo de estar en el borde del abismo,
cuando me abro y me entrego a sentir,
ya no me desborda cual tormenta en el río,
ni se apodera por completo de mí.
Es que llevo secuelas de viejas historias,
que me gustaría enseñarte,
por si me notas ansiosa y temerosa,
al mostrarme con vos vulnerable.
Si ves que no te sostengo la mirada,
esa tan bonita que tenés, por cierto,
es para que esos ojos color de la avellana,
no lleguen más allá de lo que muestro;
por si no te gusta lo que estén mirando,
por si me lees entre líneas el alma,
y sepan que tan pronto estoy deseando
que amanezcas en mi vida y en mi cama.
❤️