Roma.

Quedarnos

Adrián.

Te imagino en la rutina conmigo: el mate de la mañana, mensajes simples, el cansancio del día y la calma de volver.

Te quiero en lo de todos los días, en el silencio cómodo, en no tener que explicar nada.

No deseo intensidad eterna, deseo constancia: vos y yo, compartiendo el día sin soltarnos.

Así te amo, Adrián, despacio, real, quedándome.