Yo que sigo muriendo
en cada palabra
y en cada silencio
voy navegando
por la memoria de la noche
mi espíritu envuelve luces lejanas
mi alma se oculta de las sombras
ya no tengo marcas en el cuerpo
sólo poemas en los ojos
y soy fluorescente
como el primer día del hombre
Soy el recolector de las lágrimas
el heredero de un corazón primitivo
el rehén del silencio
que vive atrapado
en el limbo de la conciencia
por eso mido
cada uno de mis pasos
por eso deambulo
como una sombra al amanecer
Porque anidaré
como un verso del viento
porque miraré al horizonte
desde las torres altas
porque seguiré las señales
de los elefantes gigantes
porque voy a hablarte
con las mismas palabras antiguas
con las mismas caricias
y los mismos silencios