Una Despedida Silenciosa.
El tiempo transcurre
día tras día
se vuelve una rutina.
Sin aviso llega
un cambio drástico;
aquel reloj que parecía estar roto
empieza a mover sus manecillas lentamente.
Se escucha fuerte y claro
pero nadie se ha dado cuenta.
El tictac se mezcla al latido,
una inevitable ansiedad
que sube y baja,
se transforma en miedo.
Detenerse un momento
para observar y pensar;
las palabras se desvanecen entre la multitud,
una multitud imaginaria.
Un nuevo día comienza
con entusiasmo, abrazar la aventura
Sin la preocupación de cómo terminará el día.
Una despedida silenciosa.