Lucy Quaglia
Y el mundo
Y el mundo se acostó
detrás de algún suspiro
cantádole al amor,
al beso, a aquel amigo
saltando por el aire
pensando en la vihuela
que acompañaba al gaucho
mientras las azucenas
se iban marchitando
en la tarde sin vueltas.
Y el mundo se fundió,
se fue, me dejó sola,
nadie me quiere ver,
nada vale la pena
mientras mi vida vuela
detrás de alguna comida
que cocino y que me como
solita en una pescera
donde todos a mí miran.
Cantos que estaba soñando
buscando pan dulce afuera
de la Navidad que llega
de pronto y saltando loca
cuando la nieve te pega.