Elias Castellano

DESPEDIDA DEL MAR

 

 

Llevadme lejos del mar

el día que ya este muerto

donde sus alas de espuma

no vuelen sobre mis sueños,

allí donde no se sientan

los ecos de marineros

cantando al son de las olas

con el compás de los remos.

 

Ni playas ni acantilados

quiero después de morir.

Porque el mar estará vivo

y yo no podré sentir

su bravura en mis oídos.

 Que la rosa de los vientos

sobre mi tumba decore

y no haya más ornamentos.

 

Ni cruces, velas ni flores.

Y cuando pasen los años

y por mí, ya nadie llore,

vendrá un nubarrón oscuro

a dejar agua salobre.