Vuélvete inocente como un niño,
sencillo como un pétalo de rosa
y transfórmate en esa frágil hoja
que el viento hace avanzar en el camino.
Convierte tu corazón en peregrino,
vive puro y no te aferres a las cosas,
olvida tus deseos y no escojas
ni poses tu razón en ningún sitio.
Sumérgete profundo en el olvido,
viaja siempre oculto entre las sombras;
si te olvidas de ti mismo y ni te nombras
verás que el amor está siempre contigo.