KETZAL

VAIVEN

Es cierta la futura sobrevivencia

Es cierta la salvación bendita

Y tú con esa sed de sangre reflejada

Con ese disparo en la punta de los dedos

 

La decadencia es um basurero de diamantes

La madre es también el niño

Y el ñino a su vez la madre

En resumen la buena imagen prevalece

 

Pedimos el consejo de la voz

Y sus ojos no podían resistir el reproche

En la duda apretaba la herida

Quién dijo renacer al ochenta por ciento

 

Dudo si las teorías son para salvarme a mí mismo

Ya no confío ni en la luz ni en la sombra

Un ojo me observa

Y soy por fin el protagonista

 

El llamado a ser hombre es impostergable

El dolor exige su temperatura

Que el tiempo se ralentice

Que fue se consuma con violencia