Sophii

Tu veneno

Mala mía por creerte, quizá,
o eso decías tú
cuando en cada duda yo te creía
y la ansiedad me partía en dos, sin piedad,
mientras decidías lo nuestro
como quien lanza una moneda al azar.

Mala mía
por llevar los ojos vendados,
amor ciego, fiel, condenado,
sin pensar en el qué dirán,
solo en lo que pensabas de mí,
eso bastaba, eso era mi condena al amar.

Mala mía
por no oír a quienes advertían,
con palabras que yo no quería escuchar:
“Ese chico solo te traerá infortuna”.
Yo los callaba,
me negaba a mirar.

Sabía que era veneno, lo sabía,
pero lo supe tarde, al final,
cuando ya corría por mi sangre
y no había forma de escapar.

Mala mía
por llorarte cada noche en silencio,
rogando amor, pidiendo migajas, nada más,
una pizca del amor que te daba
y que nunca supiste regresar.

Mala mía
por soñar un futuro contigo
que tú jamás quisiste imaginar.

Mala mía
por creer que cambiarías,
que no eras como los libros de siempre,
mil veces leídos,
con finales que se repiten sin piedad.

Mala mía
por probar el dulce de tu amor
que en la tensión se volvía sal,
dulce solo por un instante
antes de empezar a quemar.

Y aun así,
me hice adicta a tu dolor,
aunque doliera, aunque hiciera mal,
veneno a veces dulce,
siempre adictivo,
aunque nunca supiera
realmente a amar

ni tu a mi realmente valorar