Tienes mi corazón en tus manos.
Lo arranque con mis manos,
Y lo puse en el tuyo.
Para que el día en el que mueras,
Y los gusanos comience a consumirte
Al llegar al corazón, el que yo coloqué,
Sentirán el dulce sabor del amor tan puro y absoluto que te tengo.
Lo saqué de mi pecho aún latiendo,
Temblando, tibio,
Entregándole lo único que no podré recuperar.
No como una metáfora suave,
Como algo sincero y real.
No te lo di para que lo cuides y protejas,
Te lo di, para que lo podrás.
Te lo di, para que sea tuyo.
Para que lo tengas.
Para que deje de ser mío
Y que empiece a existir solo por ti.
Mi amor no sabe ser prudente,
Incluso si lo abandonas seguiría eligiendote,
No conoce el equilibrio ni la calma
Porque incluso cuando cada parte de mi ser se deshaga,
Mi amor por ti seguirá intacto,
Cómo un recordatorio al mundo de que hubo alguien que amo hasta el extremo.
De dejar su corazón descansar junto a ti.
El sonido del mundo