Jesús Ángel.

Tejedores.

 


Habiendo atravesado las sombras
y las grietas de su propia existencia,
caminan por la senda
que ellos mismos tejen.

Cada día, un hilo nuevo;
cada día,
una página más por hilar.

Allí donde cambia el sonido
cuando transforman el canto,
nacen los hilos secretos
que permiten avanzar,
tejer
e hilar.

Sin retorno.
Sin marcha atrás.

Enfrentan cada obstáculo
dentro del laberinto
que llaman eternidad.
Tejedores del alma son
quienes urden
costuras difíciles de descifrar.

Hilos que brillan ante ojos despiertos,
más allá del ruido mental
y de toda telaraña emocional.

Arañas lúcidas,
astutas y audaces,
libres de sombra ajena,
ganan claridad
y profundidad.

Son los tejedores
de su propia alma,
creadores
de su libertad.