Silban, pero no veo las flechas
que dan a parar contra mi escudo.
Ya son tantas mentiras que eludo,
y así avanzo, hacia puertas estrechas.
A pseudo amores escribí endechas
mas nunca me pesó el quedar viudo.
Arrecia la batalla, y yo acudo
a quien volvió mis sendas derechas.
Tú ves lo que no veo, y escuchas
lo que no escucho. Pongo en tu mano
mis tiempos, lo que soy y mis luchas.
Hoy en tu compañía estoy sano;
y mis nostalgias, que siendo muchas
se secaron al viento solano.
W.M®