Cuando mañana muera será ayer…
Hoy no puedo llorar por mi futuro
porque el llanto es un río de agua vieja
que no sabe regar lo que aún es prematuro.
La vida es una luz que se nos aleja,
un rastro de cristal sobre lo oscuro,
donde el alma ausente jamás se queja
del olvido que se esconde tras el muro.
No hay duelo en la semilla que no brota,
ni sombra en el ocaso postergado;
la muerte es solo una palabra rota
que el tiempo ya dispuso en el pasado.
¿Cómo guardar un luto anticipado
en este cofre de ceniza y viento?
Lo que vendrá ya nace sentenciado
por el paso fugaz del pensamiento.
Mantengo el ojo seco y frío,
pues no existe dolor en lo que espero.
Mañana seré rastro, seré río,
pero hoy... hoy soy el dueño del sendero.
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*Autores: Nelaery & Salva Carrión