CARLOS ALB.
EL FIN
ACTO FINAL
El telón todavía está abierto.
Vamos a bailar un poquito más,
por un largo tiempo
Vamos a bailar algún día,
con más de mil vidas,
por unos instantes eternos.
Unamos nuestras manos con el sol.
Sintamos el calor de seguir vivos.
Es el milagro de que el telón aún no haya caído.
Es hora de empezar a empacar.
pero esperemos un poco,
No dejaré de bailar todavía.
Y la hora vendrá.
Todo llega,
mientras tanto,
mientras tanto,
vamos a agarrar el cielo.
Vamos a escalar a las estrellas.
Mientras se acerca el telón final, yo navegaré.
Construiré pequeños barcos de palabras,
y me embarcaré en poemas
y navegarán para siempre.
Palabras que bailan.
Vamos a bailar aunque ya no esté.
Y mientras tanto subamos por los aires,
entre estrellas, soles y mariposas invernales.
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EXUBERANCIA
En el crepúsculo de la decadencia,
la opulencia de la vida.
En la abundancia,
en el pasado,
recuerdos.
Mecidos,
abandonados,
dejados a la deriva,
en el placer de la plenitud.
Dejados atrás los otros tiempos,
rebosante de los placeres que una vez saboreamos.
En ese tiempo que es el más hermoso, el ocaso.
En ese momento que es el más bello, el anochecer,
donde todo camina en la exuberancia madurada y caída.
Donde todo se mueve en opulencia de la vida desarrollada y decadente.
Donde los frutos han sido disfrutados,
en el paladar de tiempos mejores,
en la antigua riqueza disfrutada,
en tiempos de abandonar,
donde aún brillamos,
en la luz del cenit.
Últimas luces
de la vida.
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Este es un poema vaporoso, en una neblina, como una nebulosa, un poema decadente, sin grandes aspiraciones.... donde todo deja de tener importancia, como mi propia vida.
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GOTAS
Gotas de lluvia,
entre melodías.
Gotas de placer.
Sobre esta piel mía,
Mojándose
entre las gotas.
Caricias cálidas,
besos del cielo,
entre nubes,
vapores,
aguas.
Entre hilos,
entre los días,
en la dulzura
del anochecer,
en el crepúsculo.
Momentos para huir,
empapado por las calles,
en el desierto de la vida.
En el jardín que florece
dentro del alma,
un desierto fértil
que brota.
Horas,
luces.
Sueños
en la vigilia,
contemplando.
En la quietud
de las aguas
derramado
de un volcán
que me sumerge.
Desde miles de kilómetros de distancia,
sumergido en nubes de aire,
vapor de lluvia de una erupción,
en las cenizas que derramé.
Mojado, empapado
bajo la lluvia.
Distante
de todos,
dentro de mí,
en paz.
Solo,
solo en paz,
bajo la lluvia
que llora por mí,
en la puesta de sol
de la noche gris,
entre nieblas
de nubes.
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