VERA ANGEL

Un martes

Camino y estiro mi mano entre mis fracasos,

anhelando alcanzar tus dedos y tomar mis sueños,

llevándolos a la realidad.

La felicidad pesa y nos consume en emociones,

desvaneciéndose entre los dedos y los años,

Quedando copas vacías, bailes sin orquestas y poemas sin recitar.