A veces el alma no habla con palabras,
habla con silencios que se quedan a vivir en el pecho.
Hay personas
que no llegan haciendo ruido,
llegan como llega la luz al amanecer:
sin pedir permiso,
pero cambiándolo todo.
No traen promesas escritas,
ni contratos firmados por el destino,
pero cuando sonríen
algo en el mundo encaja
como si el universo hubiera ensayado ese momento mil veces.
Hay miradas que no se miran,
se reconocen.
Como si antes de nacer
ya se hubieran elegido
entre millones de almas distraídas.
Y entonces uno entiende
que no todas las conexiones hacen ruido,
algunas son tan profundas
que parecen eternas desde el primer instante.
No es magia.
No es casualidad.
Es ese tipo de vínculo
que no se explica…
se siente,
se cuida,
y se guarda
donde el tiempo no sabe borrar.
Porque hay personas
que no pasan por tu vida,
se quedan a vivir en tu historia
como si siempre hubieran tenido
su nombre escrito
en tu corazón.
Dani
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6/02/2026