Roma.

Precios del amor.

Las flores me ganaron, yo me quedo con las ganas.
Me quedo con la envidia de saber que ellas te van a mirar mientras caminás.

Mis ojos no van a saber cómo te ves de cerca mientras sonreís y te achinás.
No sé qué hacer... Sé qué hacer.

Es lo mismo... No, ya no es lo mismo.
Mis ojos te perseguían, ya no tengo exclusividad.
Tranquilo, todavía te escribo. Pero no es lo mismo.
No sé qué hacer, no es lo mismo.
No sé qué hacer, sin vos no me siento tranquila.

¿Pero qué puedo hacer? Ya escuché tus palabras y al silencio que rasga.
¿Cómo te encuentro si me pedís desencuentro?
Qué caros los precios del amor. Yo no tengo ni cambio ya.