El elegido
Voy a grabar una historia
sobre el lienzo de la vida:
es la historia de un panida
y su inmensa trayectoria.
Nació en un día nublado;
el sol estaba entre nubes
y de repente, los clubes,
descubrieron al enviado.
El niño, viendo a la gente,
suspiró de la alegría
y su madre, les decía:
—¡vean, qué niño, valiente!
Al escuchar los peritos,
comenzaron a buscarlo;
para en sus letras grabarlo
con poemas, infinitos.
Y eso pasó, muy seguido,
y así, corrieron los años
donde por pueblos extraños,
lo llamaron «elegido»
Creció aquel niño entre faros,
y fue muy grande su infancia,
pero un día, en la distancia,
presenció ciertos disparos.
Él, se asustó, de repente,
al ver la cosa, cambiada;
y se grabó en la mirada,
la maldad de tanta gente.
Y así, lo dijo en sus versos,
que entre nosotros, la ruina
es la maldad que domina
en países tan diversos.
También, siguió los placeres,
porque era un hombre de honor:
y se introdujo al amor,
teniendo así tres mujeres.
Escribió lo que miraba
y también lo que sentía,
plasmando cual poesía
con lo sabio que pensaba.
Y así, prosigue su historia
como un volcán que retumba,
y aunque murió allá en la tumba,
sigue vivo en la memoria.
El poeta es aura y brío,
soñador, meditabundo;
y se conoce en el mundo
como el gran «Rubén Darío».
Samuel Dixon