Bajo la tierra callada del tiempo
duermen las voces que no se rindieron,
manos anónimas, pasos heridos,
sueños sembrados en suelo sincero.
Raíces fundamentales, invisibles y firmes,
bebieron sombra para dar luz al día,
aprendieron del hambre, del frío, del golpe,
y aun así eligieron crecer hacia arriba.
No piden aplausos ni nombres dorados,
solo sostienen el peso del mundo,
porque saben que todo lo que vuela alto
nació primero abrazando el fondo.
Son memoria viva, pulso antiguo,
verdad que no se quiebra en el viento,
cuando todo tiembla, cuando todo cae,
ellas recuerdan quiénes somos por dentro.
Y si un día dudas de tu propio camino,
inclina el oído hacia tu silencio:
ahí están tus raíces, profundas, despiertas,
diciéndote en voz baja: sigue, es tu tiempo. 🌱✨