Que sea imposible escribir bien,
en todo el tiempo posible.
Que haya error y abyección plena,
sin oficio y con gangrena
en la mano desdentada
meliflua y descascarada.
Y sin embargo, seguir,
porque es propósito antiguo,
designio o libertad
que anticipa toda vida.
Y sin embargo, seguir,
con la intentona en el lomo
entre volúmenes y tomos
atados a un vil redil
de palabras y palabras
que no dejan de llegar
a la cabeza empinada
que no se puede negar.