Parpadea una hechicera,
detrás de la ventana, detrás de la cortina,
descansando en la alcoba...
Es un piso de hembra,
que se me abre en Bilbao como una maravilla,
cómplice y confiada...
Y pongo toda mi alma,
en apreciar de esta bruja su fealdad y belleza,
sintiendo que me intimida...
Una desnuda presencia,
que me satisface como en un palco de zarzuela,
con su actuación reaccionaria...