Luna que vistes de noche
deja a un lado a sagitario
y que se esconda en su armario;
no hay cabida de su luz.
El viento le da a las nubes
una misión importante
y que eviten el desplante
para no quebrar la cruz.
Forjen sus anillos libres,
aten a supersticiones
e invadan los corazones
cuando ya la luna salga.
Mírenla como lo que es,
un chorrito de la miel
se expande en su blanca piel
una poderosa carga.
Luna dile a sagitario
que cabalgue hacia la aurora
sin importar la fresca hora
el murmullo mira el viento.
Los anillos se presumen
desnudas en el finito
borde del verso ya escrito,
en el vasto firmamento.
Luego de que se disfrace
su cuerpo, viene la nube
y la voz le gritaba: ¡Ube!
Para darle identidad.
No escapes de tu destino
mira a lo lejos la luna
lanza besos de una en una
hasta llegar a mi edad.