CARTA A MI ESTRÉS
No te odio, ¿sabes?
aunque a veces aprietes mi pecho
como si quisieras recordarme
que el mundo pesa.
Sé que llegas cuando el ruido crece,
cuando las horas corren más que yo
y la vida me habla en voces apuradas
que no entiendo del todo.
Te siento en los hombros,
en la frente tensa,
en el suspiro largo
que se me escapa sin permiso.
Pero también sé algo de ti:
no eres enemigo,
eres un mensajero torpe
tratando de decirme
que me detenga,
que respire,
que me abrace un momento.
Así que si vas a quedarte,
siéntate conmigo,
no aprietes tanto,
hablemos despacio.
Porque aunque me visites seguido,
no eres quien manda en mi vida…
solo eres una nube pasajera
en un cielo que sigue siendo mío.
© Corazón Bardo