Muy sana por Capacho, Juana comiendo pistacho.
En este segundo intento
de mi poema en encargo,
no es excusa, sin embargo
aprovecharé el momento
del homenaje en evento
junto a sus seres queridos
añorando tiempos idos
de clase en aula y recreos
por los mejores deseos
con dignos años vividos.
Con dignos años vividos
por los lados de Capacho,
vivarachos sin empacho
tus alumnos consentidos,
suficientes los motivos
para dar gracias a Dios,
junto al fiel marido, en dos
formaron la gran familia
inspirados en la Biblia
en maná y profuso arroz.
Gracias por servir de ejemplo
en tu modelo no en tacho
comiendo el sano pistacho
para el cuerpo que es un templo
es tu virtud que contemplo
sin reservado pronóstico
sin ser ateo ni agnóstico
de parte del primo Pedro
madera corazón de cedro
te obsequio con este acróstico:
Joyas brillan en tu ser,
Una adorable mujer.
A veces la vida en prueba,
Navega sin miedo a niebla.
Amor y paz tu motor.
En reír signo de paz,
Libertad cual río audaz.
Escucha un mundo en fervor,
Nunca ceja en lid y amor.
Altas voz y fe en el viento,
Brazo que tiende su mano,
En acto firme y humano.
Luz por días en angustia,
Teje amén cual ave justa.
Reflejo y eco sin fin,
Ángel guardián del jardín.
Navega con fe y tesón.
Juana Elena Beltrán, pan y vino,
brinda el ejemplo, afán en camino.
Su esencia en tu nombre suena
más tu luz nunca se frena.
¡Feliz onomástica!
Un dato adicional nutricional, a propósito del título del poema:
El pistacho supera al maní, la macadamia y los confites al ofrecer proteínas completas, alto contenido de fibra (\\(10,6\\text{g}/100\\text{g}\\)), y antioxidantes esenciales (luteína, zeaxantina) con menos calorías y grasas saturadas. Destacan por mejorar la salud cardiovascular, ocular y el control de peso, aportando energía sostenible sin azúcares añadidos.