Romances del Barro!
πΊππ§
Él iba hacia el amor
con palabras todavía
húmedas de silencio,
blandas como la arcilla.
No decía: te quiero
decía:quédate aquí
y el barro de su voz
tomaba forma en mí.
Con los pulgares lentos
me rodeaba la herida
alzaba un borde nuevo
donde antes no había orilla.
Yo era cuenco sin nombre
era polvo que latía
y él giraba el deseo
como rueda encendida.
Así aprendí el amor:
no rompe, no lastima
se inclina, espera, escucha
la sed de la vasija.
En el torno del tiempo
él me habló sin prisa
cada sílaba suya
me centraba la vida.
Si el barro se vencía
si temblaba mi forma
no apartaba las manos:
las hacía más hondas.
Decía pocas cosas:
pan, agua, madrugada
y en su decir sencillo
todo el mundo encajaba.
Yo giraba, giraba
bajo su fe tranquila
hasta ser lo que soy
sin romper aquella arcilla.
Porque amar, me enseñaba
no es forzar la figura
es cuidar que el vacío
sea capaz de ternura.
Luego vino el silencio
del horno y la distancia:
toda forma se prueba
cuando el fuego la alcanza.
Él no estuvo en el fuego
pero dejó su palabra
y ardí sin deshacerme
porque su voz quedaba.
Ahora soy vasija
que recuerda la mano
cada vez que se ofrece
llena de lo humano.
Y si alguien me pregunta
cómo nace el amor
diré: con barro vivo
y un decir cuidador.
Como el alfarero antiguo
que al crear no domina:
acompaña la forma
hasta que el alma habita.
El hace el amor con palabras como el alfarero,vasijas con su barro.πΊππ§
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