La inquina empieza,
fiscal y acusado
en nueva contienda,
listos a su oficio
previendo defensa,
con papel en mano
intuye estrategia.
Al fondo los ecos
sonidos vacíos,
con martillo en mano
dictando sentencia,
un juez sin rostro
un paso constante,
sudores de palmas
el púlpito tiembla.
Respira.
Y 7:50…
Buscando motivos
de tan cruenta pena,
tortura del alma
el verdugo llega,
dolor en el fondo
ajena la pena.
¡Respira!
¡De clavos ardientes
cae la tormenta!
¡Terror a la Bestia!
¡Detras asecha!
¡Veneno en las fauces!
¡Cuchillas por garras desgarran muñecas!
Se acerca el llanto,
son gritos del alma
rodillas que tiemblan,
se detiene el tiempo,
correr quisieras,
mas como un niño,
te encoges…
te escondes…
¡La Bestia llega!