racsonando

¡Trinos y viento!

¡TRINO Y VIENTOS¡

 

Tan solo en mis demencias, como galgo tras el Rocinante,

busco ráfagas de crudas crines, cabeza y vientos.

Soy voz tonante de dulces Dianas, de escudos y cuajados astilleros,

ensanchado ancho y yelmo de barquero, molino y viento la visión del jornalero.

Así yo quiero, y me siento anhelo del dulce néctar y librarme del librero,

del sudario en prosa del novelero, del otro, del de acá y más allá...

y del poeta loco que, lanza en ristre con trinos viste, mi idolatrado arte de alfarero.

¿Cómo hacerlo y entenderlo todo, si soy Quijote sin adarga en duelo,

sin sus pieles, sin rocín ni galgo; flaco pelón sin mosquitero?

¿Cómo hago, Dulce y Néctar, para zurcir de finos bucles mis famas de yuntero?

Flor y boca, así refiero, al besar tu boca de exquisitas rosas,

sembradíos de arte donde moras, jardinero.

¿Cómo hago, ¡oh diosas!, ¡de hortelano y rábano!,

si tengo duelo de sementera y los ojos tuertos, sin raíz del mensajero?

Así me junto, como azada del labriego, escardado en ático,

y desahuciar diablillos de montaña, valle y fontaneros.

¿Cómo hago, sublime Vate, si al tejer con hilos de tus finas sedas,

mi alma embate con burdas telas los colores de mi sino y costurero?

 

¿Cómo hacerlo y entenderlo todo, si soy Quijote sin adarga en duelo,

sin sus pieles, sin rocín ni galgo; flaco pelón sin mosquitero? 

¡Tan solo y en mis demencias, demando en versos la copa amable que bebes en mí!

(Mi lanza es un trino, mi escudo es el viento...) (Tan solo... tan solo...)

 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.