Crecemos
con la idea
de que el maquillaje
es superficial
y banal,
pero cada gama
cumple su función.
Rímel en los ojos,
para resaltar la mirada
o resaltar la tristeza.
Todo depende
del mensaje que se quiera dar,
o del que se busque ocultar.
Lápiz de ojos,
para dibujar dureza
y no revelar del todo.
El cansancio del camino.
Rubor,
para devolver la luz
a la pálida mejilla,
traicionada
por el peso de los días.
Lápiz labial
para ocultar
los agrietados labios,
casi secos
y moribundos.
Cada maquillaje
con diferentes matices,
según la ocasión,
según la estación,
según los sentimientos
del corazón.