gaspar jover polo

EL PAISAJE

EL PAISAJE

 

Este paisaje comienza

por un línea ondulada

sobre la gran superficie,

como por un rasguño, una grieta

flanqueada por el carrizo,

por ciertas cañas enhiestas

con sus penachos floridos,

aunque batidas a veces,

por un viento furioso, un rasguño

que suponen la presencia,

en el fondo, de un hilo de agua

corriente,

bajo las cañas y olmos corre un arroyo,

que forman a trechos un bosque.

Este paisaje presenta también

algunos bancales

que parecen asomarse

al suelo rico en cristales,

y al barrizal permanente.

Es un paisaje que sale

poco o muy poco en la tele,

en los libros, en las series.

Más allá, se extiende un breve remanso

frente a una presa pequeña,

una pará que se llama, que solo

es posible ver a vista de pájaro,

que es como un ojo incrustado

en la selvática masa de la vegetación de ribera,

de las múltiples especies vegetales.

Y así se forma un paisaje

denso, con variedad de elementos,

no es un paisaje de ensueño,

de postal, de tour turístico,

no es alegre tan siquiera

aunque a menudo esté verde,

no es un paisaje atractivo

aunque sí característico

y como dotado de un poso.

Son paisajes muy corrientes

pero también improvisan

tendencias, indicaciones,

cuyas líneas onduladas

terminan por fin perdidas

hacia el fondo de los valles,

alejándose obstinadas y constantes,

con final impredecible.

Y así, a su forma se alargan

en llamativas distancias,

hacia el sur o hacia poniente,

por seguir a su costumbre.

 

Gaspar Jover Polo