Cuando te pienso, sonrío.
Tu nombre en mi día siempre vuelve.
El fuego suave de quererte me abriga.
Sos refugio, incluso a la distancia.
Lo que me enseñás es a quedarme.
Entre mares y kilómetros, te elijo.
A veces me quiebro, pero sigo acá.
Tu voz en mi cabeza me calma.
Promesa sin fecha, amor sincero.
Si supieras cuánto te amo…